La pobreza y la indigencia forman parte de una de las caras de la distribución del ingreso. La otra cara es la concentración de la riqueza en una minoría. Según el Banco mundial, Chile es uno de los países con peor distribución de la riqueza, en donde un gran porcentaje de la población se ubica bajo de la línea de la pobreza y una minoría concentra grandes fortunas que incluyen algunas familias dentro de las más ricas del mundo.
Las diferencias de ingresos entre el 10% de las personas más pobres y el 10% más rico pasa de 50 veces y, si observamos el 5% más pobre y el 5% más rico la diferencia puede ser más de 200 veces. Si por ejemplo, lo comparamos con Noruega, en ese País la diferencia entre los de menos ingreso y los de más ingreso es sólo de 2 veces. Lo de Chile es un escándalo moral y ético.
La última encuesta CASEN 2009, estableció que un 15,1% de la población esta por debajo de la línea de la pobreza, es decir más de dos millones y medio de chilenos. También estableció que un 3,7 está por debajo de la línea de indigencia, es decir 634.328 chilenos.
Tal encuesta se realiza en base a una canasta mínima por persona, según datos entregados por el INE, con productos establecidos el año 1987. La línea de pobreza se define como el ingreso mínimo para comprar lo necesario para satisfacer las necesidades básicas de una persona durante un mes. Es decir alimentación, vestuario, salud, educación, transporte, vivienda, etc) deben satisfacerse con un ingreso mínimo por persona de $64.134 mensual y con $2.138 diarios. En tanto la línea de indigencia es aquel ingreso que solo alcanza a satisfacer las necesidades de alimentación de una persona y esta alcanzaría a $32.067 mensual.
Si se actualizara la canasta básica con la cual se miden la línea de la pobreza y la línea de indigencia, estas cifras se doblarían, es decir la pobreza se ubicaría en más de un 30%. Ese ejercicio lo hizo el actual ministro de hacienda hace un par de años atrás, cuando era oposición, y señaló en aquella oportunidad que en Chile había 4 millones de pobres.
Cuando se conoció el resultado de esta encuesta, los actuales personeros de gobierno y opinólogos de los medios de comunicación de masas, pusieron el énfasis en el incremento de las cifras de pobreza e indigencia, culpando al gobierno anterior de malgastar dineros en programas sociales ineficientes. No se hicieron cargo de la política de acuerdos neoliberales en materia económica, que vinieron desarrollando los gobiernos de la Concertación y la oposición de la Alianza de derecha. Tampoco una autocrítica en la puesta en marcha tardía, de medidas anticíclicas para enfrentar la crisis mundial económica neoliberal. Esta suerte de cogobierno entre concertación y derecha por 20 años, profundizaron la economía de mercado dejando a Chile abierto y dependiente de los vaivenes del capitalismo mundial. Sin protegerse ni regular la especulación financiera, ni menos salvaguardar nuestros recursos naturales de los cuales depende nuestro bienestar económico, como es por ejemplo el cobre.
Para enfrentar en serio la pobreza y la indigencia que golpea fuertemente a los chilenos, hay que ir a la causa y no quedarse en los paliativos que amortiguan en algo los efectos de ella. Las causas están en la mala distribución de la riqueza, en la política neoliberal, en el desmantelamiento del Estado y su alejamiento de su responsabilidad social, en la negación de la negociación colectiva para los trabajadores, en la desnacionalización del cobre, en la falta de representatividad social y política, etc.
Enfrentar la pobreza y la indigencia requiere la participación de los trabajadores organizados, de un acuerdo nacional por recuperar el rol social, solidario y responsable del Estado, de volver renacionalizar nuestras riquezas naturales como es el cobre, etc. Para ello todos hacemos falta, no es tarea para caudillos sino para un Pueblo conciente y constructor de su futuro.
Para Tejemedios
Manuel Chávez Zapata
Dirigente Provincial Colegio de Profesores A.G.