Necesitamos ver la luz del otro lado del túnel y preguntarnos cuál es el sistema político, social y económico que más conviene a los trabajadores, a los sindicatos y gremios, que supere el actual modelo neoliberal. El neoliberalismo es una ideología y un sistema que rige al actual Estado chileno. Insertada en las bases jurídicas de la actual Constitución política. El mercado es exaltado como un “dios” que marca el destino de lo social en este País. Es así, que se basa y expresa en la privatización de lo social; como es el sistema previsional de AFPs, la educación, la salud, etc., en leyes contrarias a los trabajadores que impide la sindicalización o le resta capacidad para negociar colectivamente, en la exclusión política y en el control de la cultura y medios de comunicación masivos.
Desde los ochentas que sufrimos por este sistema neoliberal, ha desmantelado los servicios públicos y la seguridad social, ha desregularizado las relaciones de producción y ha atomizado a las organizaciones sociales. Redefinió el papel del Estado de bienestar, basado en la responsabilidad social y en el modelo de industrialización sustitutiva, pasando a convertirse en el actual Estado Subsidiario que se lava las manos frente al drama de las bajas pensiones, dejando en manos del mercado la educación y la salud, la producción y el medio ambiente.
Los actuales problemas económicos, sociales y medio ambientales tienen su origen en este sistema Neoliberal, sistema capitalista extremo o salvaje como digiera el Papa Juan Pablo segundo. Cada cierto tiempo, este sistema económico revienta en crisis con nefastas consecuencias para la población, como ocurrió el año pasado, y recién ahora observamos con optimismo la posibilidad de superarlo al conformarse amplios acuerdos en el área social y político del País. Situación que se ha repetido en crisis anteriores del sistema capitalista.
En crisis económicas anteriores, como la de los años 30, sorprendió a los trabajadores chilenos en ascenso de su unidad y lucha. Sus organizaciones se consolidaban y la salida a la crisis fue la conformación del Frente Popular que llegó al gobierno con Pedro Aguirre Cerda, se fundó la CORFO que industrializó el País, y la Educación pasó a ser lo más importante, se decía “Gobernar es Educar”. En cambio, en la crisis económica de comienzo de los 80, no había organización sindical ni democracia, y la salida fue la “modernización neoliberal” del Estado, con las ya comentadas consecuencias.
Hoy contamos con organizaciones gremiales, sindicales y políticas que comienzan a unirse y a luchar juntas. Tenemos el programa socio político de la CUT, expresado en el Pliego de Chile. Además tenemos experiencias de lucha unitaria en el Sector Público, en el Frente amplio de defensa y recuperación de la Educación Pública. Estas construcciones y experiencias deben desembocar en la reconstrucción de un Estado Democrático, Social y Solidario, que sea Responsable y Garante de la Previsión, Salud y Educación, por cierto contrario al actual Estado Neoliberal.
Para Tejemedios
Manuel Chávez Zapata
Dirigente Provincial del Colegio de Profesores y de la CUT